
Al parecer, antes de que amaneciera, el iniciado en los ritos solares (llamado también Hijo del Sol o Hijo de la Luz) debía sumergir su cuerpo en agua fría con objeto de purificarse para, después, en actitud receptiva, arrodillarse ante el Sol Naciente haciéndole el mítico saludo.
Debes buscar la orientación de la salida del Sol, cara al Este. Preferentemente al amanecer, y si fuera posible en la montaña, playa o lugar lo más ecológico posible.
Si esto no se puede, basta con vuestra terraza o en la habitación que ocupes, pero procura que esté la ventana abierta; siempre buscando la orientación de la salida del Sol.
Nos sentamos en el suelo, a ser posible descalzos y preferentemente habiéndonos duchado o bañado. La postura más correcta es la habitual que adoptan los orientales en la práctica del Yoga; es decir, las piernas cruzadas por delante, la columna erguida y los brazos extendidos, apoyados sobre las rodillas.
El dedo índice, pulgar y corazón de ambas manos se unen formando con todo el cuerpo una pirámide energética en la que la cabeza ocupa la cúspide; los brazos serán las aristas y los glúteos y las rodillas formarán la base.
Respiramos lenta y profundamente varias veces. Los parpados cerrados y en esta posición, los ojos voltean hacia la parte alta de la frente (entrecejo). La respiración sigue pausada tomando aire siempre por las fosas nasales y expulsándolo suavemente por la boca.
Es importante que los ojos volteen hacia la parte alta de la cabeza con los párpados cerrados durante el ejercicio, dado que en esta posición el cerebro emite ondas Alfa (8 a 12 ciclos/seg.) En este ritmo se segregan "neuropéptidos", sustancias capaces de producir somatizaciones diversas y "endorfinas", que producen una sedación natural en el organismo, junto con otras diversas funciones que explicaremos a continuación.
En este punto entra en juego la imaginación. Se trata de visualizar o imaginar en la proyección vertical de la cabeza hacia el cielo, un gran Sol Central que irradia energía blanca penetrando por nuestra frente. (podemos elevar nuestra cabeza un poco para enfocarnos mejor hacia el Sol.
Con este rayo blanco procedente del Sol Central, casi al mismo tiempo, visualizamos un rayo violeta viniendo del Sol de nuestro sistema, que tenemos delante ( y penetra en el mismo sitio que el anterior) formando un halo luminoso de red eléctrica con polaridad positiva-negativa (+/-)
Bien, ahora hay que sistematizar la visualización con la respiración y los pasos sucesivos:
1
Tomamos aire lentamente por la nariz y visualizamos cómo cada rayo viene desde lo alto y desde el frente penetrando por el entrecejo, formando un cable que penetra desde la frente y en vertical por la médula y se hace una espiral sobre nuestro pulmón derecho.
Es importantísimo hacer la espiral uniéndola en el centro a fin de crear una onda escalar que pueda atraer la energía de 4ª dimensión sobre nuestra materia tridimensional. Espiramos lentamente y reiniciamos de nuesvo la visualización, haciendo que la espiral se acompase con la respiración penetrando otra vez por la frente, la medula y hasta el pulmón derecho.
Realizaremos esto mismo de la siguiente manera:
7 veces, para el pulmón derecho.
7, para el izquierdo.
7, rodeando el corazón.
7, rodeando el estómago.
7, para el riñón derecho.
7, para el riñón izquierdo.
7, para las zonas sexuales.
Después de realizar este ejercicio notareis cómo una nueva energía penetra en vosotros y un nuevo estado de conciencia os ilumina para comenzar la jornada.
NUESTRO SOL
SOL MANASICO CENTRAL E
2
Este es el ejercicio del Saludo al Sol que realizaban los esenios, pero le podemos añadir un final más yóguico:
Desde la posición sentado, como estábamos antes, ponemos las manos a lo largo del tronco, con las palmas hacia abajo tocando la tierra. La columna erguida y los ojos siguen cerrados y volteados hacia arriba. Ponemos a continuación la lengua pegada al paladar y entonamos el Om lentamente. Lo repetiremos 12 veces, todas seguidas. Noatreis una emoción tremenda sintiendo como la energía del centro del la Madre Tierra, penetra por vuestra columna y baña de vida las palmas de las manos.
Abrimos los ojos, miramos al amanecer y como los viejos monjes del desierto recitaremos en voz baja:
¡Angel del fuego, entrégame tu energía para poder ejercitar siempre la fuerza de voluntad!
¡ANGEL DEL AGUA, ENSEÑAME A AMAR A LOS DEMÁS COMO A MI MISMO!
¡ANGEL DEL AIRE, MUESTRAME EN TODO MOMENTO DONDE ESTÁ EL BIEN Y EL MAL!
¡ANGEL DE LA TIERRA, AYUDAME A CONVERTIR MI CUERPO EN EL TEMPLO DEL ESPÍRITU!
¡ANGEL DEL LA PAZ, ENTREGAME TU PAZ, PARA PODER IRRADIARLA SOBRE LOS DEMÁS!
¡ANGEL DE LA JUSTICIA, MUÉSTRAME EN TODO MOMENTO EL PLAN DEL PADRE CREADOR!
¡ANGEL DE LA LUZ, ILUMINA MI ESPÍRITU DE VERDAD Y CONCEDEME LA ALEGRÍA DE VER A TRAVÉS DEL OJO ETERNO DE DIOS!
Mantras que se pueden repetir durante el Saludo al Sol (Suryanamaskar)
En cada una de las posturas decir mentalmente uno de estos mantras:
1ª.-Om mitraaya namah
3 4
10ª.-
Om savitre namah 11ª.-Om arkaaya namah 12ª.-
Om bhaaskaraya namah
13ª.-
Om sri savitra soorya narayanaaya Hamah
(este último cuando se acaba en Tadasana)
También se puede simplificar repitiendo únicamente el mántra más propio del Sol:
¡Om Suryaya Namah!
En cada una de las posturas.
Otro método es el de repetir el mantra de la respiración:
¡Sho Ham!
Que nos recuerda constantemente nuestro origen espiritual: " Yo soy Eso (lo innombrable, la esencia, el Tao, como dirían los taoístas, Dios, como dirían los creyentes….)"
Aún existen otras formas que quizás son más cercanas a los occidentales:
Una forma puede ser crear tu propia oración en la que cada pequeña estrofa corresponda con una de las posturas del Suryanamaskar.
O repetir una afirmación para que vaya integrándose en el inconsciente.

